La de siempre, la clásica, no por sencilla menos buena.
Perfecta para comer al dia siguiente de prepararla, bien fresquita y con un poco de mermelada de arándanos.
La que se prepara con cosas que siempre tienes en la despensa.
Fácil de conservar congelada.
Como las cosas clásicas, un buen fondo de armario, a la altura de una petit robe noir. Y por ello mismo,quiero incorporarla al blog, para que las nuevas cocineras se animen y la tengan aquí, facilita cuando quieran.
Ingredientes
- 250gr de Filadelfia (yo en ésta he utilizado el light, más que nada para tranquilizar mi conciencia)
- 3 yogures ( en la misma onda, hechos con leche semidesnatada)
- 8 cucharadas de azúcar (aquí ya no queda otra)
- 4 cucharadas de harina de maíz
- 3 huevos
- 2 cucharadas de leche
Batimos queso y yogures y añadimos el azúcar. Añadimos a la harina de maíz un par de cucharadas de leche para evitar los grumos y lo añadimos a la mezcla. Incorporamos los huevos uno a uno.
El molde utilizado tenia 23 cm y era desmoldable. En el horno precalentado a 175º la tarta tardó en hornearse unos tres cuartos de hora. Pero ya sabéis y perdonadme la ordinariez, los hornos son como los c. cada uno tiene el suyo. Y hay que sacarle el mejor partido posible.
El gato de chocolate es una monada,¿ a que si?. Los moldes son de una tienda portuguesa, la Loja do Gato Preto. Yo siempre tan práctica los vi y pasé de largo. Y una vez en la puerta no pude resistir la tentación, volví a entrar y los compré. Y ahora voy poniendo gatos en mis postres sin ton ni son.
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